El nombre de las cosas
Cerca a la puerta de mi casa hay una tienda y es normal que
la gente que compra en ese lugar se quede breves instantes en la puerta del
negocio, sucede que regresando del parque con mis hijas encontramos casi
estorbando la entrada de la casa un muchacho que acababa de encender un
cigarrillo, en ese instante la pequeña de 4 años lo miro y me pregunto -sin
quitarle la mirada al fumador- ¿papi como se llama eso?, casi en simultáneo yo
y el fumador pronunciamos palabra; yo para responderle a mi hija: "...es
un cigarro" ( mientras la pequeña ocultaba su cara timida pero curiosa
tras de mí) y el fumador para decirme con sonrisa de verguenza: "no le
digas eso".
El hecho es que le dije claramente a mi hija de cuatro
años que era un cigarro y no me
preocupo, reconocí luego que si hubiese disfrazado la respuesta con otra cosa
inocua no hubiera respetado a mi hija de cuatro años por cuanto no hubiese
reconocido su derecho a conocer la verdad la cual es responsabilidad de quien
se considere padre de: dosificarla más no disfrazarla.
Sobre el fumador?, supongo que prendió su cigarro por no
haber conocido la verdad a tiempo y en su momento.
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